Grupos de trabajo

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Nuestro grupo de trabajo pretende continuar la autoformación realizada en nuestro centro con el código 184127GT044. La innovación es fundamental para desarrollar actividades que ayuden a una sociedad más igualitaria y nos queda muchísimo por aprender. La violencia no se puede eliminar sin un análisis riguroso de las causas para erradicarla completamente.

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Segunda lectura:"La construcción de la masculinidad" de Nuria Varela y "Nuevos hombres buenos" de Richard Bacete.

Nuestra segunda lectura en realidad son dos libros diferentes, conscientes de que la igualdad nos beneficia a todos y de que la coeducación ha de hacer paticipar a los chicos varones (lo contrario crea malestar y apatía) para que la sociedad avance en igualdad, decidímos a la vez  analizar el concepto "la nueva masculinidad" y  en qué se ha basado el concepto de "masculinidad patriarcal", que aunque sabemos desfasado,la actualidad política mundial nos pone ejemplos de dirigentes como Trump y Putin, que siguen manteniendo ese papel dominante sobre la mujer, las minorías, las diferentes orientaciones sexuales...El objetivo es comprender y transmitir los valores positivos  de la nueva masculinidad a la vez que analizamos el origen de la masculinidad machista o patriarcal.

En su libro,"Nuevos hombres nuevos", Ritxar Bacete parte de la incorporación de la mujer al mundo laboral como el motor del cambio: las mujeres profesionales son independientes económica y socialmente,nuestro país,mucho más atrasado en esa incorporación femenina a todos los ámbitos, debido a la dictadura, se ha sumado al nivel de nuestros vecinos europeos, el modelo de varón,cabeza de familia, sustentador económico de ésta, con autoridad en todas las cuestiones importantes (disciplina, gastos...) se ha diluído.

La mujer ya no tiene como único objetivo encontrar un esposo que le permita formar una familia, las relaciones de pareja, las profesiones, el tiempo de ocio, los valores, los hijos...se comparten o se deben compartir de igual a igual, sin subordinaciones.

Esta nueva realidad, tan positiva, ha dejado el modelo "tradicional" del varón proveedor y cabeza de familia, descolocado.

Es interesante que ambos textos, de autores diferentes, comparten la misma idea "Los hombres tampoco nacen: se hacen", usando la cita de Simone de Beauvoir,se pone de manifiesto que el patrón de la masculinidad se inculca a los niños desde pequeños, un ejemplo muy claro, en una pelea se anima al niño a defenderse, a no "achicarse" y a la niña "a protegerse, a retirarse" ...¿por qué la pelea es un aprendizaje para el chico? porque la fuerza física es el principal valor del varón, esa fuerza para utilizar la violencia y disponer de todo, también de su pareja, que no es independiente, sino un bien conquistado que le pertenece. 

¿Cómo cambiar este patrón? reivindicando valores universales para todas las personas, independientemente de su género, elogiando la bondad, la inteligencia, la sensatez, la honestidad...valores como el diálogo, la cooperación,la ternura, la empatía...escapar de una vez por todas del "Nosotras bellas, vosotros fuertes", inculcar a los niños y a las niñas valores universales que los conviertan en adultos responsables, ciudadanos libres, parejas respetuosas, madres y padres implicados en la crianza y educación de sus hijos...

No es fácil, cuando además, multitud de mensajes tranmiten a las niñas que lo más importante de sus vidas es sentirse "queridas" o aceptadas por los demás,aún a riesgo de mantener relaciones tóxicas.Y a los niños que impongan su criterio, que no acepten un NO por respuesta de su pareja,estamos ante los modelos cásicos de dominación y sumisión (masculino y femenino).

Como conclusión hacia la nueva sociedad, yo señalaría que el hombre ha de convertirse en un auténtico compañero y que  ha de acostumbrarse a formar "equipo"...todos tenemos referentes, padres,hermanos, parejas, colegas... ¿Díficil? sólo hay que pensar en lo que es justo, la doble moral que mantiene a las chicas debajo de los chicos y a éstos en una posición alejada de su propia humanidad, es profunamente injusta, hay que seguir transmitiendo a nuestro alumnado que una sociedad igualitaria e inclusiva será la que tendrá una ciudadanía más feliz y realizada.

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Comentarios
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Ana María Rodríguez Gómez
Me ha parecido muy interesante el texto de Nuria Varela. Ella defiende que se necesita un modelo de hombre diferente pues con la masculinidad no se nace, sino que ésta se aprende.Al niño se le enseña a ser el más fuerte y el mejor, mientras que la niña se ve sometida a un aprendizaje en papeles de sumisión.Debemos romper la relación que existe entre masculinidad y violencia, los hombres tienen miedo a todo aquello que ponga en entredicho su masculinidad y hombría,siendo en la familia donde se transmiten claramente los roles y las relaciones de poder, de ahí la violencia como respuesta a la pérdida de poder o de los roles tradicionales.El hombre blanco occidental ha sido el protagonista de la historia, el que ha organizado y conquistado el mundo en su propio beneficio,precisamente gracias al uso de la violencia.Debemos identificar la violencia con el delito y concienciarnos de que las diferencias de poder,derechos y oportunidades son una cuestión de justicia.
El libro "Nuevos hombres buenos" también hace referencia al modelo de masculinidad y como éste se ha resquebrajado, pues este viejo modelo debe adaptarse a una realidad emergente, basada en la emancipación de la mujer, en la igualdad y en la libertad, y que nos afecta y beneficia tanto a hombres como a mujeres.
El hombre masculino singular debe convertirse en un ser humano plural y en condiciones de equidad con las mujeres y con otros hombres, para llegar, así, a una verdadera humanidad.
Publicado el día 27/05/19 11:36.
María Dolores Quirós Fernández
Las lecturas nos permiten reflexionar sobre el papel de la mujer en el siglo XXI, su faceta en la familia, trabajo, sociedad.. y replantearnos en su conjunto cómo una vez que tomamos conciencia del papel secundario asumido durante generaciones iniciamos el camino de reflexión y de modificar los roles tradicionales por otros más igualitarios, participativos. La educación juega un papel fundamental, mediante la lectura y reflexión el propio individuo debe buscar su aportación a los cambios necesarios para el nuevo rol que las mujeres deben realizar en la nueva sociedad. Para alcanzar una sociedad justa e igualitaria todos, hombres y mujeres, deben trabajar y educar en la misma dirección.
Publicado el día 27/05/19 11:50.
Fernando Díaz Ponce
Como comenta la compañera Carmen Prieto, con las nuevas lecturas nos planteamos como objetivo para trabajar con nuestro alumnado estudiar el origen de la masculinidad machista y patriarcal y transmitir algunos valores positivos de la nueva masculinidad.
En el libro Íbamos a ser reinas de Nuria Varela, llama especialmente la atención cómo plantea la ¿normalidad¿ social, unida al patrón masculino desde una visión androcéntrica del mundo. Pero cuando, precisamente, tratamos la violencia machista como resultado de la creencia en el varón como modelo humano, ¿de qué normalidad hablamos? Está claro que se hace necesario cuestionar la mística de la masculinidad y reivindicar un modelo de hombre diferente que se desarrolle como ser humano en igualdad con las mujeres.
Esa nueva concepción de la masculinidad enlaza con la idea que nos presenta Ritxar Bacete en Nuevos hombres buenos Existe una crisis de la masculinidad como consecuencia directa de los cambios producidos y liderados por las mujeres y los feminismos, que nos hace plantearnos cuál es nuestro papel como hombres en la lucha por la igualdad: "Todos los hombres tenemos un pasado del que tal vez no nos sintamos orgullosos".
En primer lugar, hace una defensa de la ¿bondad¿ entendida como una cualidad propia de los seres humanos, que aunque aparentemente parezca un concepto algo mojigato, deja de serlo al ponerlo en relación con valores como la paciencia, la humildad, la defensa de la equidad de género¿ Se trata de insistir y transmitir al alumnado que el hombre masculino puede convertirse en una persona mucho más completa y satisfecha al relacionarse con las mujeres y con otros hombres en unas condiciones de igualdad de género.
Teniendo en cuenta que con esa masculinidad de la que hablábamos no se nace, sino que se va conformando en nuestras relaciones con el entorno, podemos concluir que nuestro trabajo debe enfocarse desde una perspectiva nueva en la que prevalezca la idea de que con la igualdad de género será posible un mundo en el que hombres y mujeres vivirán más satisfechos.
Publicado el día 28/05/19 21:00.
Elvira Josefa Carrión Rojas
Es verdad que este perfil de hombre que se describe en el texto sigue existiendo, pero se encuentra bastante alejado de nuestro alumnado. Trabajamos valores tanto en casa como en clase para conseguir que nuestros hijos y alumnos no acepten ni tengan estos comportamientos del modelo de hombre machista, violento, maltratador, que se sienta superior a la mujer...y que no llora.
Publicado el día 29/05/19 11:27.
Carmen María Bretones Martínez
Las dos lecturas inciden, desde distintas perspectivas, en la idea de la creación de una nueva masculinidad, en mi opinión el principal reto que las sociedades occidentales tienen que abordar en términos de igualdad. La gran transformación liderada por la mujer y su gran evolución a nivel personal, profesional, laboral, social y económica no ha venido, sin embargo, apareado con un cambio en el concepto de masculinidad tradicional. Al contrario, en líneas generales, el hombre, ha continuado desarrollando en la sociedad un rol predominante muy similar al que ha llevado a cabo durante las generaciones. El principal desafío de la sociedad actual, es pues, crear un nuevo concepto de masculinidad que se relacione con la mujer en términos de igualdad. Este ¿nuevo hombre¿ es, en opinión de Bacete, autor de la segunda lectura no sólo será un hombre más justo, sino feliz puesto que no se trata de perder ¿privilegios¿ sino de disfrutar de experiencias y vivencias de las que anteriormente estaba ausente, como la paternidad.
Debemos tender al trabajo en equipo, a la colaboración conjunta de las tareas pero también de las experiencias positivas y únicas de la vida, todo ello repercutirá en la convivencia entre ambos sexos.
Publicado el día 30/05/19 9:42.
Eva María Molina Soldán
Hola os adjunto mi opinión referente a los dos artículos:

Puesto que la construcción de la masculinidad, tal cual se entiende hasta nuestros días, se encuentra arraigada social y culturalmente en nuestra sociedad, es necesario romper todos esos prejuicios y mitos con los que se siguen formando los niños y adolescentes desde la familia y la escuela.

En estos dos contextos se debería abogar por un tipo de hombre que conozca, analice y gestione sus propias emociones, que sea empático, que sea tierno, colaborador y con capacidad de autocrítica sobre su pensamiento y forma de actuar.
Es verdad que los movimientos de las mujeres están llevando a poner en crisis el modelo masculino hegemónico. Por ello, el hombre deberá desaprender conductas, comportamientos y formas de pensamiento ya que ellos deberán cambiar para que las niñas y futuras mujeres también puedan hacerlo.

Ya se están realizando algunos cambios dignos de alabanza a través de ejemplos como la paternidad positiva, la cual está conllevando a transformaciones en el ámbito laboral (ampliación de la baja por paternidad,¿.).

Desde aquí, habrá que seguir trabajando para que los niños y adolescente tengan modelos reales de un ¿nuevo hombre¿.
Publicado el día 30/05/19 16:04.

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